La Farsa de la Oralidad Penal

Autor: Ignacio Colín Pérez

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¿Es oralidad o teatralidad lo que hemos venido observando dentro de las nuevas modalidades implementadas en los Juicios en México?; es algo que me he venido preguntando en estos últimos años como litigante. Si bien no es algo nuevo dado que la oralidad se practicaba dentro de algunos Procedimientos en diversas materias, también es cierto que en la actualidad el Juicio Oral ha venido a romper con reglas procesales dogmaticas y tradicionales.

Hace una década aproximadamente, comenzaba el “boom” de los famosos juicios orales en México, recuerdo que la mayoría de mis Maestros en materia Penal (Maestría) coincidían en la opinión de que la implementación de esta modalidad no iba a funcionar dentro de nuestro sistema de Justicia Penal; criticaban mucho el hecho de que Estudiosos del Derecho de nacionalidad Chilena y de otras tantas, fueran invitados y contratados en nuestro País para crear proyectos, sugerencias o enseñanzas del debido “Juicio Oral”.

De igual manera, se criticaba la falta de infraestructura, cultura jurídica, y sobre todo la falta de una verdadera voluntad política para la impartición de justicia por parte del Gobierno de la que siempre hemos adolecido. Algunos de mis Maestros aseguraban que simplemente no se llegaría ha implementar dicha modalidad oral dado los costos económicos que representaría.

Independientemente de esto, inicio su implementación, y como era de esperarse el Estado de México en su afán “vanguardista” fue de los Estados pioneros en la oralidad penal de nuestro País, siempre con ese “estilo mexiquense” que caracteriza las realizaciones jurídicas novedosas de esta Entidad. Comienzos con tropiezos, tratando de realizar modificaciones en instalaciones, y otra tantas nuevas, con un Código Procesal Penal con muchas novedades, y otras tantas adaptaciones de extranjeras; así como simulaciones de juicios orales impartidos por nuestro Tribunal Superior de Justicia que dejo mucho que desear, de las cuales pocos abogados postulantes pudimos acceder.

Pero al final de todo, y después de diez años, los Juicios Orales en materia Penal han alcanzado su implementación en todo el País, con un Código Nacional de Procedimientos Penales que a decir verdad pareciera que aun se encuentra a prueba; no dejando pasar por alto el deseo político que se tiene actualmente de crear un Código Nacional Penal, como si no fuera suficiente.

La verdad de las cosas, es que el Juicio Oral Penal (y en otras materias), al menos en el Estado de México no ha cumplido con las expectativas que en su momento se pretendían. Simplemente el tiempo que tarda para su desarrollo y culminación un Juicio Penal Oral actualmente, muchas de las veces tarda más que un “escrito”, o “tradicional” como actualmente se le denomina; el cierre de investigación y el tiempo que tarda la señalización de la audiencia intermedia son dos ejemplos claros de la falta de prontitud de la Justicia.

La deficiencia muchas veces del funcionamiento de los accesorios de las instalaciones, como lo son las videograbaciones, micrófonos y algunos otros componentes esenciales en la “oralidad” de esos juicios, han creado conflictos y malas apreciaciones de los datos, acuerdos, intervenciones y alegaciones que se supone deben desarrollase a plenitud dada su naturaleza; en mi experiencia profesional he tenido que lidiar con ello.

Pero al final y lo más importante, debemos hacernos dos preguntas: ¿con esta “nueva modalidad” de Juicio se ha beneficiado la impartición de justicia penal? y, ¿los números o cifras de aquellas sentencias penales de estos juicios han mejorado en nuestra sociedad?; lamentablemente NO, el Juicio Oral se ha convertido en una aparatosa modalidad de juicio, teatralidad es lo que muchas veces se ve en ellos, y como siempre en aquellos políticos y legisladores que se hacen ver bien, que pretenden guiarse por otros Países y tendencias mundiales, y no para una debida impartición de justicia penal.

Nos veríamos mal ante el Mundo si aun en México se impartiera justicia penal con juicios escritos, eso para muchos sería un “atraso jurídico”, una “incongruencia política” de nuestro País, de una “Potencia Emergente”.

En general, y dentro de mi experiencia profesional no veo buenos resultados o resultados completos con la implementación de Juicios Orales, ha resultado costoso y en su mayoría con malos resultados hacia la impartición de justicia; la misma suerte ha corrido esta modalidad en la materia Familiar, al menos aquí en el Estado de México, pero ese es otro tema.

Es cuanto a sus Mercedes y sus Señorías…

⭕ Carpe Diem

Ignacio Colín Pérez

Maestría en Derecho Procesal Penal

Abogado Postulante  y Titular en el Despacho Jurídico “Abogados & Asociados” A.C.

Catedrático en la Universidad del Valle de México

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