Autor: Ignacio Colín Pérez

¿Qué estudiante de nuestra Facultad de Derecho no aspiraba a ser miembro del Colegio de Abogados de nuestro Estado?
Recuerdo que fue en el año 1994, cuando visité y conocí por primera vez las instalaciones del Colegio de Abogados del Estado de México; fue un lugar que me impresiono y agrado mucho, pero sobre todo era uno de tantos factores que me inspiraban a continuar con mis estudios de Derecho.
El ver nombres e imágenes en ese recinto de grandes Abogados como Guillermo Molina Reyes, Juan Nava Arellano y Agustín González Argüelles, por mencionar algunos simplemente, eran causa de una verdadera inspiración, y motivo de querer pertenecer al Colegio.

Pero… como estudiante, poco a poco vas conociendo el medio donde te desarrollas; recuerdo que después de ese año 1994, volví a visitar el Colegio de Abogados del Estado de México, uno de mis Profesores me pidió que lo acompañara a una ceremonia con tal de que llevará una cámara fotográfica (profesional) con la que contaba, con la finalidad de tomar algunas fotos mientras saludará al entonces Gobernador del Estado, el cual visitaría dichas instalaciones como consecuencia de la apertura de una “Sala” dentro del Colegio que llevaría su nombre; para tal fin, recuerdo que ante la multitud de personas que se encontraban en el evento, tuve que hacerme pasar por “fotógrafo” de un periódico local, y con la ayuda de otro Profesor, que en ese entonces era el Presidente del Colegio, pude realizar mi encomienda.
Lógicamente dicho evento termino siendo Político, con las características propias de los excesivos elogios, palmas y “besamanos” en general; todo un montaje en aras de “quedar bien” ante el Jefe del Ejecutivo Estatal.
Paso el tiempo, ya había culminado mis estudios de Licenciatura, probablemente sería el año 1999 (no recuerdo con exactitud), un compañero me invito a presenciar la votación para la designación del nuevo Presidente del Colegio de Abogados del Estado de México; mi curiosidad por conocer el proceso de elección me hizo acompañar a mi amigo, quien en el camino me platicaba su interés por que se designara a un Abogado amigo de él, el cual me decía que ya “tenía línea” por parte del actual Presidente para quedarse con la Presidencia, le pregunté que quien más estaba contendiendo por la Presidencia, y me dijo que un Abogado Postulante (excelente Abogado por cierto), pero que era de un partido político ajeno al “oficial”.
Pues bien llegamos al Colegio, en donde comenzaba la supuesta votación, con mucho desorden y hasta cierto punto con protestas por las “formas” en las que se pretendía llevar a cabo la designación; finalmente fue a base de “levantar manos” en cómo se hizo la votación, y con ciertos abucheos por parte de algunos miembros se designó al Abogado que era el preferido de mi compañero.
Por un tiempo intente pertenecer o ser miembro del Colegio de Abogados del Estado de México; cumplí con mis cuotas, asistí a algunos eventos que en ese entonces se desarrollaban, pero la verdad de las cosas es que se notaba un ambiente de pérdida de esencia jurídica y de representatividad.
Hace un mes aproximadamente, leía algunas noticias de un diario local, respecto a la situación que guardaba el Colegio de Abogados, antes de la actual designación de su Presidente, así como de la votación que se realizo de la misma; y observo con tristeza que no han cambiado las cosas, y con seguridad han empeorado.

Casi ya 75 años de la fundación del Colegio de Abogados del Estado de México, cuya finalidad era la dignificación de los Abogados, fortaleciendo la ética en el ejercicio profesional con la colegiación, educación y generación de Abogados de excelencia en el Derecho y la Justicia.
Lamentablemente las criticas actuales lo señalan como aquel espacio que se ha convertido en un “trampolín político”, fomentado por el “amiguismo”, perteneciente a una “Elite” con “candados” para ser parte del mismo y no por completo al gremio de Abogados del Estado; un lugar que ha dejado de prestar servicios, que se volvió parte de la burocracia gubernamental, que no tiene representatividad, mucho menos critica, con designaciones a base de “levanta manos”, un lugar vacío, un espacio sin Lealtad a la Abogacía.

Saludos bendiciones que consejo darías a las personas recién graduadas de abogados para tener clientes atraer gracias
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