
El tiempo es Abstracto, puede ser medido pero no entendido, es relativo pero no reflexivo, es ciclico pero no lineal, va haciendo elipses y espirales y se descompone con lo inevitable que pasa en la vida.
El inexorable devenir del tiempo se para, de pronto, con la inercia del confinamiento social y el oasis en el aislamiento físico provocado por la pandemia, es el espejismo virtual de la nueva normalidad.
Somos la insignia de la insignificancia en un mundo sin tiempo fijo, solo plazos largos de regeneración, cura natural y sana distancia.
Siempre será mejor prevenir que lamentar las consecuencias indeseables.
⭕ LBS
