
La Abogacía dignifica, el trabajo dignifica, los valores morales, sociales y cívicos dignifican, la Justicia, La Equidad, La Igualdad, La Legalidad, La Libertad y el Sentido Común, significan todo.
Con la Pandemia Indomable de la Covid-19, en 115 días, las personas qur ejercen la Abogacía Postulante como asesores y profesionistas independientes, somos los que vamos haciendo milagros para sobrevivir, vivir, vendiendo cosas, buscando viejas ideas, escombrando cajas y baúles de recuerdos para hacer hueco a la distancia y confinamiento no esencial en nuestra vida de imprevistos.
Éste Infierno (el estado de alarma, emergencia sanitaria, excepción y confinamiento) ha hecho que la Justicia y la Legalidad no sean esenciales al cien por ciento, que no sean necesarias y que no sean importantes, ya que en cinco meses extendida (Marzo 20 a lo que va de Julio) se han olvidado de ellas.
Nosotros luchamos día a día a que no dejen de existir, pero no ha sido fácil, porque debemos de resaltar que a la Sociedad, Estado y Población no le interesa y a los Tribunales Judiciales tampoco, al menos no lo hacen extensiva sus prerrogativas de hacerlo.
A las personas que integran nuestra profesión y gremio les decimos que debemos aguantar, sobrevivir, ser resilientes, ya como conducta genética asimilada, para esperar la reanudación plena de las labores judiciales, ajustadas a los parámetros de seguridad correspondientes a la naturaleza de la emergencia sanitaria, la sana distancia, la limpieza y asepsia de los lugares de asistencia personal necesaria, el uso adecuado de las herramientas telemáticas de Tribunales digitales expedientes electrónicos y audiencias vía video conferencias.
No podemos, en ninguna forma ni con algún argumento jurídico real ni válido más, el aplaudir todo el desempeño del Poder Judicial que ha sido ineficiente e insuficiente, olvidando a la Abogacía y a la ciudadanía que necesitan acudir a sus estrados para defender sus derechos como un servicio esencialísimo, máxime en una situación como la que sufrimos, en donde Deben Ser los jueces los encargados de establecer los derechos y obligaciones derivadas de esta suspensión por la emergencia sanitaria, además de que debe ser importante a más, trabajar para poder depurar el rezago que ya había y que se ha olvidado en todas las declaraciones de Comedia que han dicho, violando los derechos más elementales que garantizan nuestra Constitución, Federal, los Tratados Internacionales y las Declaraciones Universales de los Derechos Humanos: la impartición de Justicia.
Ahora no podemos Felicitar a nadie en especial Ni a los Juristas, Ni a los apóstoles de la postulancia que son los Litigantes, Ni a los buenos Jueces, Ni a los sobresalientes Secretarios y Secretarias, Ni a los incansables Fiscales, Ni a los letrados de la Academia sean Maestros y Doctores sin clases; Ni a los Insurgentes, Ni a los Defensores de los indefensos, Ni a los de la eterna búsqueda de la Justicia finita, Ni a los soñadores de la Infinita, Ni a la defensoría pública, Ni a las legiones de servidores públicos que son vasallos de la administración gubernamental.
Hacemos la distinción a los que por alguna causa y suerte siguen trabajando, a los que NO pueden cobrar y no pueden hacer nada de litigios por las restricciones, a los que NO transan con beneficios propios en perjuicios de otros, a los que NO lucen sus joyas, carros y relojes, zapatos y bolsas en Redes Sociales y Portales Electrónicos, a los que comparten sus valores y dejan ver su rostro limpio y orgulloso, a los que muestran en lugar de sus Diplomas, Títulos y credenciales sus Criterios, Ideas, Ideales, Argumentos de valor, a los que tienen ya sus Firmas Electrónicas y por las restricciones de acuerdos de los Tribunales NO las pueden ejercer en todos los juicios y procedimientos judiciales por no estar habilitados los Juzgados y Tribunales para ello.
En 2020 La Abogacía sufre una Pandemia de desconsideración Social, Política y de Legalidad Objetiva, estamos en extinción ya.
⭕ Carpe Diem
~Rúbrica Legista~
