La Imposible Nueva Normalidad

Todo desastre es diferente

La hiperinflación de la República de Weimar (Alemania) aún pesa en las políticas alemanas y su austeridad, la Gran Depresión dejó en los estadounidenses un sentido de “no malgastar” (waste not, want not), y la crisis de 2008 y su legado de precariedad e inequidad todavía empobrecen la vida de millones de personas en muchas democracias occidentales.

El crash de 1929 y la Segunda Guerra Mundial definieron las bases del moderno Estado de bienestar, y la epidemia de gripe de 1918 ayudó a crear los sistemas nacionales de salud en muchos países europeos.

Es imposible pensar que esta inimaginable experiencia de mascarillas, distancia social, pérdidas humanas y cancelación de la vida no traerá consecuencias después de que termine la pandemia. Es pronto para saber exactamente cuáles. Cuanto más dure la crisis, mayor será el daño económico y social. Los analistas pueden tardar años e incluso décadas en explicar todas las implicaciones de lo que se vive estos días.

Lo paradójico, o no, es que este virus explota las características de la vida que nosotros mismos nos hemos dado; sobrepoblación, turismo masivo, urbes inmensas, viajes aéreos constantes, cadenas de suministros a miles de kilómetros y una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.

Todo esto ha dejado expuesta la fragilidad de la Humanidad y su Sociedad Moderna.

“El bienestar mundial será mucho mayor si los países optan por la cooperación, la ayuda y la solidaridad en momentos de crisis, y por compartir información y avances científicos en lugar de hacerlo por la autarquía o la confrontación”

Las empresas se han dado cuenta del peligro que tiene sumar dependencia y lejanía. Pero, ¿es cierto que las cadenas de producción nacionales también se paralizan en caso de una pandemia? R.-Da igual, a través del planeta circula una corriente de desenganche: “Incluso antes de la crisis muchas multinacionales con sede en Estados Unidos ya estaban reconsiderando su dependencia de China.

Entonces, se fractura también el capitalismo, porque su esencia es el movimiento constante de personas y mercancías; las bases, por cierto, de toda pandemia.

¿Y cómo responderá una generación, sobre todo joven, cuya única vivencia del capitalismo es una crisis? ¿Saldrán a las calles con la emergencia aún en Alerta Roja?

R. – Por la inestabilidad emocional económica, Laboral y de salud y condición física… Si.

R. – Por la incertidumbre política, jurídica, económica y sanitaria…Si.

R. – Por el confinamiento y aislamiento iniciados de sana distancia y terminando en locura, depresión, estrés, angustia y soledad…Si.

Pero es el esnobismo lo que más añoran, extrañan los deportes profesionales pero practicarlos, extrañan las reuniones de fiestas pero no a las personas, extrañan salir pero no respetan la naturaleza…

El gobierno informó que se diera el inicio de la la re apertura de negocios de manera paulatina, aunque el Semáforo Epidemiológico hasta ahora permanecerá en color rojo y naranja, siendo entonces una contradicción y absurdo, pero que se basa en un criterio de administración sanitaria: la disminución en la ocupación hospitalaria y que ha estabilizado el ritmo de los contagios, por lo cual ya se puede pensar en reactivar la economía familiar… Ja ja ja, ese pretexto es increíblemente ingenuo, el Naranja es el falso Rojo.

Ser conscientes y no generar aglomeraciones en establecimientos, además de ser responsables y seguir impulsando medidas como la sana distancia y el uso de cubre-bocas, a fin de disminuir el incremento en el número de contagios y hospitalizados es pedir un milagro como la división del Mar Rojo, suponer que habrá nuevos Hábitos, una Adaptación real y sobre todo, RESPONSABILIDAD, es una Utopía, en México una mentira más del valemadrismo mexicano.

P. D.- ya veremos el experimento mañana en la zona conurbada más grande del planeta la CDMX y el Edomex…

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