
Con la Pandemia Indomable Mundial, parece ser que ya no habrá otra oportunidad de mejorar nuestra condición de humanidad civilizada, no vamos a brincar el bucle interminable del desastre, la calamidad, la enfermedad, la delincuencia, la tiranía y la pobreza que nos rodea, vivimos sorteando la muerte literalmente en cada situación que vivimos.
No hay autoridades, al no usar su fuerza coercitiva para aplicar la Ley y administrar Justicia, dejan de serlo, tanto las Municipales, Estatales y las Federales.
No hay solidaridad de la población para acatar las medidas más simples de la Quarentena, la Sana Distancia, el uso de cubrebocas, evitar reuniones y aglomeraciones innecesarias, cuidarse así mismos y a los demás.

Ya hay y habrá cada vez más inestabilidad emocional, agravada con la crisis económica, el paro Laboral, el peligro de contagio y de la decaída de salud, con la necesidad de procurar la condición física.
Se desvela la incertidumbre política, jurídica, económica y sanitaria de los gobiernos fallidos.
Llevamos 300 dias de confinamiento y aislamiento iniciados de sana distancia y terminando en locura, depresión, estrés, angustia y soledad.
