La Argumentación Jurídica

A principios del año 2000, asistimos a un Congreso Internacional sobre Argumentación Jurídica, organizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la Ciudad de México.

Teníamos la emoción a flor de piel, porque un gran maestro estaría con nosotros, Don Manuel Atienza.
Habíamos tenido el privilegio de deleitarnos con algunas de sus obras más connotadas en el contexto jurídico, entre las que figuran: Las razones del derecho, el sentido del derecho, el derecho como argumentación, entre otras.

En ese entonces, esta disciplina, había cobrado una importancia trascendental en México y en el mundo, todos los días, en nuestras actividades jurisdiccionales, estudiábamos asuntos con diversos textos jurídicos, con múltiples formas de expresión y de los que era preciso desentrañar su verdadero sentido.

Como olvidar el comienza de esta magia: Llevar a cabo el estudio de un asunto, tener ese privilegio implicaba analizar a detalle cada palabra, hacer anotaciones, buscar los términos desconocidos en diccionarios jurídicos, estudiar cuidadosamente los preceptos legales, revisar la jurisprudencia aplicable, meditar con esmero y entusiasmo ese tópico que en un instante se vislumbraba abstracto, de una profunda comprensión, para que después, los anhelados argumentos fluyeran con tal naturalidad que apenas nos alcanzaban los albores de la noche para plasmar esos primeros esbozos de nuestros razonamientos jurídicos.

El maestro Atienza definió a la argumentación jurídica como: “una teoría prescriptiva, que no sólo describe el proceso de justificación de las soluciones de los casos jurídicos, que realizan los jueces y otros operadores jurídicos, sino que también prescribe cómo debe realizarse dicho proceso de justificación”.

Si reflexionamos sobre el contenido de esta conceptualización, podemos advertir, que la columna vertebral en el ejercicio profesional de los diversos operadores del derecho, es lograr un conocimiento minucioso de esta técnica jurisdiccional, el cual como todo arte u oficio, implica el seguimiento de diversas estrategias para su comprensión y posterior aplicación.

En efecto, lograr detectar los diversos argumentos que respaldan una petición o decisión jurisdiccional es imprescindible en la práctica realmente profesional del derecho. Algunos de los argumentos que conforman esta disciplina son los siguientes: A Simile, A Fortiori, A Contrario, A Rubrica, Histórico, Teleológico, A Coherentia, Ad Absurdum, Pragmático, entre otros.

No sólo es una cuestión de cultura jurídica el hecho de que podamos detectar en nuestra labor profesional estos argumentos, sino que su conocimiento implica comprender que así sea el texto de una petición, un proveído o la resolución que se emita por los juzgadores, si logramos detectar el verdadero sentido o naturaleza de la proposición jurídica lograremos contribuir a que la solución jurisdiccional resulte eficaz, que se tengan argumentos concretos para en su caso, apelar la resolución y optimizar todos los recursos tanto humanos como materiales que conforman el sistema jurisdiccional.

A dos décadas del citado evento, consideramos imprescindible el estudio y profesionalización respecto del sublime arte de argumentar.

Es cuanto sus Señorías.

⭕ Carpe Diem
Dra. Erica Ivonne Popoca Contreras

Conferencista, Docente,
Investigadora y Escritora

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