
En cuanto piensas en un título así, seguramente vienen a tu memoria personajes que nos han mencionado desde nuestros años escolares, mujeres que dieron la vida por hacer de nuestro País un mejor lugar, aquellas que ignoraron los señalamientos sociales y que pusieron en riesgo la propia dignidad para luchar por los derechos de otros.
Y es que, aún sin mencionar nombres, debemos recordar que la mujer mexicana siempre ha sido puntal y ha peleado con la misma fuerza que miles de hombres. Basta con mencionar a aquellas que protegían su comunidad y a los hijos, en los momentos de invasión entre culturas mesoamericanas o que encontraron en la naturaleza la sabiduría que curaba heridas y malestares, convirtiéndose en una especie de brujas que lograban la salud social.
O que en los tiempos del sometimiento español se mimetizaron con los nuevos habitantes en la búsqueda de la paz y de la supervivencia de su pueblo.
La mujer de nuestra Nación, se unió a una pelea encarnizada por la libertad en la época de independencia, sabiendo que ella no obtendría los mismos derechos que el varón, sin embargo lo único que le importaba es que se acabara la desigualdad que nos había marcado durante 300 años.
En esta lucha fue orillada a intercambiar su cuerpo por protección o por información que pusiera al movimiento un paso adelante del ejercito realista. Y de nuevo en el siglo XX, se armó de valor, para unirse a los reaccionarios, sin importarle que se refirieran a ella como una “Soldadera” o como “la Adelita”, prefería seguir a su hombre, con niños en brazos, para otra vez tratar de recuperar los derechos ajenos.
En la Revolución de 1910, las mujeres fueron también ejércitos implacables que igual iban al campo de batalla o se quedaban custodiando el cuartel y preparando los alimentos que darían nuevas fuerzas a los rebeldes.

En el México contemporáneo moderno, nos hemos convertido también, en Maestras, Científicas, Politólogo, Abogadas, Ingenieras, Líderes Sociales, Policías, Taxistas, deportistas profesionales, etcétera y vamos evolucionando con nuestra tierra sin dejar de practicar las enseñanzas de las abuelas, porque somos profesionistas pero también trabajamos en el hogar para mantenerlo saludable y funcional.
Y seguimos aquí, en pie de lucha, recordándole a la sociedad, al país, al mundo que somos fuerza, somos unión, somos apoyo, somos sabiduría, somos ese pilar que genera movimientos, que propicia cambios y sobre todo, que busca la justicia no solo en su beneficio, si no en bien de todo ser humano que se encuentre en su camino.
Así debemos recordarles a las nuevas generaciones de mujeres que cada una tiene el poder de guiar, custodiar, cuidar, afrontar, exigir, educar y propiciar bienaventuranzas para todas, sin importar género, preferencias religiosas, políticas, estatus social o edad.

8M
Día Internacional de las Mujeres
⭕ Lic. Edith Jiménez Iniesta
Docente en Historia
