
El que suscribe, ha intentado de bastantes maneras, el abogar por la Abogacía para que las personas que la ejercen en sus diversas áreas, ramas, instituciones y estadíos, se sientan con orgullo, dignidad y plusvalía al ser Profesionistas de ella.
No sé si pueda sentir que lo haya hecho bien, la verdad, cada vez que valoro esta profesión, me decepciona más y más. La lógica, el sentido común y los principios generales del derecho ya no pueden contra las excepcionales nimiedades de las inclusiones, protecciones excesivas a los derechos fundamentales de los dolosos, morosos, impunes, cínicos y burladores de la ley y la justicia que han hecho que los Tribunales sean de utileria, circos, elefantes blancos y áreas de recreo.
Las personas comunes, los ciudadanos de a pie, las empresas no empoderadas, los grupos sociales no vulnerables NO tienen un acceso justo y equitativo a la impartición de justicia, solamente es algo simulado, pero no son sujetos de beneficio de suplencia de queja, de trato diferenciado, ni mucho menos valorativo a los derechos que ejercen.
Si ya de por sí, la Abogacía es una profesión devaluada por la crítica social, ahora convencer a alguna persona que tenga la necesidad de ejercer alguna acción o derecho para que la justicia se los proteja, reconozca o restablezca, es una misión imposible, porque ante la simulación de los gobiernos de hacer campañas de «justicia gratuita», ante el colapso de la infraestructura judicial de los Tribunales y sobretodo, ante la ignorancia de la propia sociedad y de bastantes egresados de las escuelas y facultades de derecho que ahora hay, se ha vuelto intrascendente buscar la justicia a través de la Abogacía, ni la pandemia y sus efectos, ni las adecuaciones a la nueva normalidad tecnológica lo hicieron, lo hacen, ni lo harán.
El rezago de nuestra profesión es notable, vivir de ella es una Utopía, varias generaciones ya solamente buscaban acomodo en el gobierno, ya fuera en el Poder Judicial o en el área administrativa, sin considerar que algún día podrían cambiar las cosas con las transformaciones políticas y colapsos económicos, pero siempre llegan, y sin capacidad y talento, aunque tengan un curriculum impresionante, NO podrán revertir esos cambios.
Ojalá puedan encontrar quien abogue por esas personas tan peculiares.
Aunque sea un día más, feliz día de la Abogacía para Ustedes.
⭕ Carpe Diem
LBS
