Motivos de postulación para candidata a Juezas Civil del Distrito Judicial de Toluca, Estado de México

 

“JUSTICIA PRONTA Y DILIGENTE PARA TODOS Y TODAS POR IGUAL.”

Nuestro País, en los últimos años ha sido testigo de movimientos sociales, políticos y económicos, los cuales lo han forjado como una gran nación que sigue consolidando, anhelante de justicia, igualdad y de paz.

En ese acontecer cronológico han existido mujeres y hombres dedicados al estudio de la norma jurídica. Entre mis iguales mexicanos, estamos las personas que impartimos justicia y que consideramos que dar a cada quien lo que le corresponda es factible para que la nación logre sus ideales, desde luego con un paradigma de un estado democrático de derecho al que se aspira, en el que se ofrezca una justicia transparente, pública, ética; que será igual y equitativa para todos los gobernados, en una sociedad civil más vertebra, más sólida y fuerte, ello con el fin de que se aplique la ley sin desviaciones.

De ahí que el dominio del derecho es fundamental; sin embargo, resulta ineludible conocer otros elementos de naturaleza humana social, política, tan comunes en nuestro medio, que se deben considerar en el momento de dictar una resolución. La persona juzgadora tiene que mostrar sensibilidad en el trato con los justiciables; mostrar que esta inmerso en la cultura de la legalidad; que aplica la justicia con equidad; que, por conocer la más elemental regla de la ética, su función es pulcra y digna de confianza. Consecuentemente, es merecedora de la seguridad que el Estado deposita en quienes asigna la función de juzgar. 

El órgano jurisdiccional debe actuar con estricto apego a la ley, pues estamos en un estado de leyes, pero, además, y quizá sea lo más importante, imprimir en la impartición de justicia la libertad espiritual; de su señorío interior, la piedad, la clemencia, la misericordia para dar a cada quien lo que le pertenece; velando por el reconocimiento y respeto de los derechos humanos de los gobernados.

En efecto, se debe reiterar que una persona juzgadora debe necesariamente dar un valor primordial a los derechos humanos, pues el no reconocer ni respetarlos, no se alcanza ni la legalidad, ni la justicia que se aspira, por ello debe de quedar muy claro que los impartidores de justicia que decidan un asunto fuera del contexto de los derechos humanos, estarían en un tipo de estado que ya es parte de la historia, de la evolución política y jurídica del mundo actual.

Adicionalmente, no se debe de perder de vista que frente a un mundo como el de ahora y ante la aspiración a un estado democrático de derecho, se requiere de jueces y servidores públicos comprometidos alejados de la corrupción económica y política, conscientes de su propia formación en la ciencia jurídica y sabedores de los datos que conforman su propia personalidad; tales conocimientos de sí mismos, y de su sólida formación como juristas y conscientes de su ámbito moral, darán como resultado independencia e imparcialidad en su actuación; factores que redundarán en una mayor transparencia y consolidación de la confianza de la sociedad en los impartidores de justicia, así como en las instituciones del estado que representan.

En ese sentido, el poder judicial debe de atender las minorías étnicas, impulsar la equidad de género y aprovechar las bondades de la nueva tecnología y con ello ser un poder de vanguardia, sin que se aparte de lo que establece nuestra constitución, apegados a lo derechos humanos y el convencionalismo, que también forma parte del derecho, no sólo positivo, sino también del derecho vigente, para así al momento de impartir justicia sea con mayor amplitud, equidad y justicia.

Así, quienes hacemos de esta actividad nuestro modus vivendi, ya sea los que postulan en los órganos jurisdiccionales o lo que imparten justicia desde éstos, estamos destinados de manera perenne al estudio de la ciencia del derecho, de la doctrina, de la Constitución, de las leyes, de las normas y de las instituciones, porque desde mi punto de vista estoy convencida de lo siguiente: “Es mejor sufrir una injusticia, que cometerla”.

De lo anterior, se debe considerar que la obligación de una persona juzgadora es tener vocación para servir a la justicia; tener el compromiso de ajustar sus actos al principio de la legalidad y a las normas de ética, porque, el honrar la investidura es un gran privilegio, es una función desempeñada entre lo divino y lo humano.

En la praxis, al integrarme con gran esfuerzo y sacrificio como servidora pública del Poder Judicial del Estado de México, desde al año 2003 a la fecha con diversas categorías como lo es técnico judicial, notificadora, secretario civil de cuantía menor, jueza interina de cuantía menor, secretario civil de primera instancia y actualmente secretario auxiliar proyectista, puedo advertir que es una institución con aciertos en su administración y con diversas áreas de oportunidad.

De ahí, mi aspiración a seguir en el camino de la justicia, debido a que desde que era una niña he procurado ser una buena persona, disciplinada, educada, amable, empática, honesta, no engañar, no mentir, todo esto, me ha fortalecido en mi vida adulta y ahora profesional, siempre con la firme convicción de colaborar con la impartición de justicia, con un estricto apego a la legalidad y bajo los principios y valores éticos, todo lo anterior con el anhelo de seguir con mi carrera judicial, puesto que durante esta trayectoria en el Poder Judicial del Estado de México, siempre me he esforzado por desempeñar la función que se me encomienda de la mejor forma posible, siempre con la mira de que se imparta justicia apegada a la ley, actuando de una forma honesta, responsable y eficiente, sirviendo a la sociedad, contribuyendo al mejoramiento de la impartición de justicia con los valores de independencia, imparcialidad, lealtad, valor, decoro, diligencia y con un espíritu humanístico, pues son los valores que orientan a tan digna investidura, así como también para poner en alto nuestra profesión y abonar dentro del ámbito de mi competencia a la buena imagen y prestigio del Poder Judicial del Estado de México.

Me postulo para ocupar el cargo de jueza civil con las propuestas siguientes: 

  1. Satisfacer la exigencia de justicia, paz y tranquilidad en el patrimonio de las familias.
  2. Garantizar sentencias legales e imparciales.
  3. Actuar con sensibilidad y humanismo en la decisión de las sentencias
  4. Honrar la sublime función de juzgadora.

Por ello, considero de gran relevancia la oportunidad que me brinda el poder público de formar parte de este proceso electoral, el primero en la historia de nuestra nación, al permitirme seguir aplicando mis conocimientos al servicio del Poder Judicial del Estado de México, haciendo lo debido, dar a cada quien lo que le corresponde, siempre con la convicción de que el impartidor de justicia debe actuar en el marco del principio de legalidad, velando por el respeto, protección y fomento a los derechos humanos para contribuir a fortalecer el estado de derecho.

M. en D. Claudia María Velázquez Tapia

 

 

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