El Feminicidio de la Dalia Negra

Autor: Iuris Consultora Legal

Su Clasificación es en la categoría de Asesinos Sádicos Sexuales y Psicópatas; cuyas Características son el Desmembramiento y la Mutilación con ataques Sexuales post mortem y su Método la tortura y muerte por golpes, su Valor en Criminología es que es el Feminicidio más famoso e importante en la Historia de Estados Unidos por haber sido cometido en Hollywood; la conclusión del caso está sin resolver.

[INFORMACIÓN DE CONTENIDOS SENSIBLES]

El hallazgo del cuerpo (001)

El cuerpo de Elizabeth Ann Short yacía en el suelo, horriblemente mutilado. Su cuerpo había sido partido en dos por la cintura, dejando ambas partes a medio metro de distancia, con las piernas abiertas y los brazos posición de alto. Sus intestinos habían sido colocados de forma ordenada dentro de la pelvis, que se encontraba expuesta a la intemperie, y su estómago estaba lleno de heces. Había marcas de cuerdas en sus muñecas y tobillos, indicando que había sido atada durante al menos 72 horas, con toda probabilidad para torturarla: múltiples laceraciones, golpes y quemaduras aparecían por todo su cuerpo; el pecho derecho le había sido extirpado; profundos cortes en forma de X adornaban sus miembros y su zona pélvica; una letra «B» había sido grabada en su frente; faltaban además algunos trozos de su cuerpo, cortados con precisión de cirujano, que según la autopsia fueron seccionados antes de morir. Por si esto fuera poco, sus mejillas habían sido sajadas desde la comisura del labio hasta la oreja dejando la mandíbula casi sin sujeción, formando una siniestra sonrisa. Para culminar tan macabra obra, había sido violada post mortem, desangrada, y habían introducido hierba y el trozo de rodilla que le faltaba en su vagina.

El forense dictaminó que la causa de la muerte fue hemorragia cerebral debida a múltiples fracturas de cráneo, producidas por un objeto romo (obtuso) y contundente.

 

Ni una gota de sangre adornaba el cadáver ni la hierba a su alrededor, prueba de que había sido cuidadosamente lavado antes de ser transportado desde el lugar de su muerte hasta el solar. Esto dificultó la toma de huellas, ya que sus dedos estaban arrugados por el agua. Decenas de agentes del FBI comenzaron entonces la titánica labor de comparar las huellas con las de sus archivos, que contaban por esa fecha con 104 millones de registros. Pronto identificaron a la víctima.


El Morbo del Crimen: cuando la mujer dejó paso al mito

 

El asesinato de Elizabeth Short, conocida como la Dalia Negra, continúa sin resolverse después de más de 70 años. Durante este tiempo ha sido el tema de varios libros y películas y ha inspirado docenas de falsas confesiones. La fascinación que el caso sigue teniendo se deriva en parte de la naturaleza atractiva del lugar, Hollywood en California, de la víctima, una bella mujer aspirante a actriz, y en la naturaleza de la maldad e intensidad de las mutilaciones que presentaba el cuerpo.

La vida de Beth como le decían sus conocidos, fue la de una chica cualquiera que sólo deseaba cumplir sus sueños, de una chica que a pesar de ser abandonada y maltratada por todos aquellos a los que intentaba amar (su padre, su prometido, la industria del cine), siempre intentó ser querida, buscaba constantemente compañía, sin querer involucrarse emocionalmente con ellos ni sacrificar su cuerpo por temor a una nueva decepción que fuese incapaz de superar, pero intentando encontrar ese amor que le faltaba.

Un amor que intentó conseguir mediante el Cine, esa fábrica de sueños enlatados que proporciona la seguridad del cariño distante pero incombustible de los admiradores, una chica cuyo único anclaje con el mundo real fue el cariño de su madre, a la que se sentía incapaz de contar la trágica verdad de su situación por temor a herir a la única persona a la que le importaba. En 1946, había empezado a merodear por los platós de Hollywood, en los bares y nightclubs de Santa Bárbara adoptó el sobrenombre de la Dalia Negra debido en parte a sus cabellos de un negro azabache que resaltaban su pálida piel blanca y sus ojos verdes, y por la costumbre de vestirse siempre de negro, incluyendo la ropa interior y las joyas otra versión dice que un periodista fue el que inventó el apodo con el que pasaría a la historia: la Dalia Negra, en honor al film de moda en esos momentos La Dalia Azul, con Veronica Lake y a la pasión de Short por la ropa de color negro (azabache).

Como muchas jóvenes atractivas de la época, intentaba hacerse un sitio en el mundo del cine. Obtenían algunos trabajos como extras, pero se las encontraba más a menudo en las caravanas de los actores que en el plató. Haciendo equilibrios para llegar a fin de mes trabajaba como camarera y como modelo fotográfica. Lentamente se estaba dejando arrastrar a una vida nocturna, peligrosa, rondando la prostitución y relaciones furtivas riesgosas.


El Relato y las Investigaciones del Crimen

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El miércoles 15 de enero de 1947, a las 10,45 de la mañana, la policía recibió una llamada anónima de una mujer diciendo que había visto a una persona en un solar abandonado de Leimert Park, un barrio del sur de Los Ángeles, que podía necesitar ayuda. La mujer fue identificada más tarde como Betty Bersinger, vecina de la zona y afirmó que al principio pensó que sólo era un maniquí roto pero poco después de las 11, los agentes de la policía Frank Perkins y Wayne Fitzgerald llegaron al lugar señalado y no se encontraron con un maniquí, sino con un espectáculo dantesco.

El cuerpo estaba cortado en dos por la cintura, cubierto de quemaduras de cigarro, pequeños rasguños y cortes, la víctima fue golpeada y tenía cortes en la cara, las letras B.D. fueron grabadas con un cuchillo en un muslo, lavaron el cadáver presumiblemente para borrar las huellas del asesino y también había sido desangrado completamente.

Los exámenes del forense mostraron que la mayoría de las heridas se produjeron antes de la muerte y que la mujer fue amordazada, atada por los tobillos y las muñecas y colgada boca abajo antes de morir. Había fallecido entre las nueve de la noche del martes 14 de enero y las tres de la mañana del miércoles 15 el día en que se encontró el cadáver en la avenida pública.

Un equipo de detectives de homicidios procedente del departamento de la policía de Los Ángeles peinaron la zona donde se encontró el cadáver, una parcela vacía utilizada por gentes del lugar para citas románticas y para tirar la basura, pero no encontraron nada, evidentemente el cadáver había sido arrojado desde un coche. Un residente local advirtió que un Ford de color claro estaba aparcado a las 6:30 de la mañana donde se encontró el cadáver, pero las altas yerbas que rodeaban la parcela le habían impedido ver nada más.

Con la mayoría de los miembros policiales involucrados en descartar pistas falsas, la labor de investigación real avanzaba lenta y laboriosamente, en esa época más de 40 agentes se dedicaron a rastrear el vecindario donde fue encontrado el cuerpo en busca de testigos, sospechosos o alguna pista incriminatoria. Sin obtener ningún resultado, las pistas forenses tampoco parecían conducir a ningún sitio claro: no existían por entonces los complicados y eficaces procesos criminalísticos de hoy en día para aprovechar las pruebas diseminadas por el cadáver, tampoco el hallazgo días después del bolso y los zapatos de Beth en un cubo de basura a kilómetros de la escena del crimen arrojó pista alguna, ni la carta.

Una línea de investigación cubrió la posible relación del asesinato de la Dalia con otros crímenes, cada asesinato surgido en los años posteriores fue examinado cuidadosamente para encontrar cualquier relación con el caso, el más notable de ellos, por su parecido con el de la Dalia, fue el de los crímenes del Torso, acaecidos en Cleveland entre 1934 y 1938, pero la policía descartó que estuviesen relacionados con el presente caso porque en algunas de las víctimas fueron cortadas por la mitad por su cintura, pero también fueron decapitadas y desmembradas y mutiladas de manera diversa y diferente al de la Dalia Negra. Lamentablemente a día de hoy tampoco se han resuelto dichos asesinatos.

La policía nunca abandonó la posibilidad de que la Dalia Negra pudiera haber sido asesinada por una mujer. Se había visto a Beth con una mujer rubia, y ella le contó a Dorothy French cómo recientemente a ella y a una amiga las había seguido una mujer por Hollywood Boulevard. Había pruebas circunstanciales que señalaban que algunas de las aventuras de la Señorita Short eran con mujeres. Por ejemplo, había vivido una temporada con un sargento del cuerpo femenino de la Armada en 1944 y varias veces se la vio con conocidas lesbianas. La naturaleza de las heridas, incluyendo algunos detalles que no se hicieron públicos, también apuntaban a la autoría femenina. Se ha dicho que el cadáver fue diseccionado porque así le resultaría más fácil a una mujer cargar con ella.

Las posibilidades de que hubiera sido asesinada por una amante rechazada eran iguales a las que fuera por un ligue casual que luego resultaran ser un sádico asesino, estas hipótesis fueron igualmente consideradas como cuando el 21 de enero el supuesto asesino se apareció, alguien con una voz suave, de sexo indeterminado, llamó al Diario Los Angeles Examiner, dio algunos detalles que no se habían publicado sobre la tortura de la víctima y prometió mandar algunos “recuerdos” por correo, luego el 23 de enero, el dueño de un restaurante divisó un par de zapatos negros y un bolso en un cubo de basura que más tarde fueron a parar a un tiradero, se les identificó como parte de la vestimenta de la Dalia Negra, después el 24 de enero, los recuerdos llegaron con el correo. el sobre con la dirección escrita con letras recortadas de periódicos, contenía un recibo de una maleta consignada, con fecha de 9 de enero, el certificado de nacimiento de Elizabeth Ann Short, su tarjeta de la Seguridad Social y el carnet de identidad, algunas fotos y recortes de periódicos sobre la muerte de quien fuera su prometido y pareja sentimental el mayor Matthew M. Gordon Jr y una agenda de direcciones con una hoja arrancada. El sobre tenía huellas imposibles de identificar.

El 27 de enero, el asesino envió otra carta: “Me entregaré el miércoles 29 de enero, a las diez de la mañana. Me he reído de la policía. El vengador de la Dalia Negra”, la policía esperaba expectante. A la una del mediodía recibieron una nota: “He cambiado de idea. No me darán un trato justo. El asesinato de la Dalia estaba justificado”.

Las cartas del asesino (002)


Epílogo

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Irónicamente, para La Dalia Negra su mito no sería tal si no hubiese sido por su brutal asesinato, una muerte que acabó trágicamente con sus sueños y sus ilusiones, de forma tan repentina, cruel y aleatoria que nos sentirnos horrorizados ante la perspectiva de que cualquiera de nosotros podría sufrir un destino igual, con el ensañamiento brutal que el asesino ejerció sobre una chica tan indefensa e inofensiva, ser victimas de tales actos tan salvajes, sádicos y despiadados es una pesadilla de terror.

A veces puede ser que sea sólo el destino o el azar, que hizo que una victima como Elizabeth Short pasase por la calle equivocada en el momento equivocado, otras veces es que fuese la vida que había llevado, que le condujo a conocer a una persona que nunca debió haber conocido. En cualquier caso, el crimen de la Dalia Negra nos recuerda lo frágiles que son nuestras vidas.

⭕ Carpe Diem

~Iuris Consultora Legal~

Firma de Abogados

1 comentario en “El Feminicidio de la Dalia Negra

  1. Excelente contenido
    en hora buena
    👌👍✔️

    Le gusta a 2 personas

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