La Importancia de mantener el Fuero Constitucional en México

Autor: Rodrigo González Enriquez

Resulta una gran equivocación y un error pensar en desaparecer el fuero Constitucional mexicano en los niveles de Gobierno.

En primer lugar, consideremos la opinión del Jurista José Becerra Bautista, en su obra ‘El Fuero Constitucional’, a partir del Concepto de ‘Fuero’. El Fuero es un estado de derecho, por el cual una persona sólo puede ser juzgada por un Tribunal especial (en este caso, no sería ni un juzgado estatal, ni un juzgado federal en sus jurisdicciones civil, penal, familiar, administrativo, laboral o agrario).

El ejemplo básico sería un Juzgado del fuero militar que solamente tiene jurisdicción sobre personal castrense o militar, para elementos del ejército y fuerzas armadas que cometieran un delito en el ejercicio de sus funciones, sólo pueden ser juzgados por un Tribunal Militar Especializado (evidentemente no es un tribunal o juzgado ordinario que tenga jurisdicción sobre los demás ciudadanos que no pertenecen al Ejército y Fuerzas armadas).

Ahora bien, respecto a los políticos, se debe aclarar que no hay un ‘Tribunal Especializado para los políticos’. Los políticos en cuanto a delitos del orden común, son juzgados en Tribunales ordinarios ya sea del fuero estatal o el fuero federal, los mismos Tribunales que juzgan a los ciudadanos que no desempeñan un cargo político de elección popular. El fuero político aplica al existir un procedimiento diferente, esto es, existe una protección que impide que directamente un político que desempeña un cargo de elección popular pueda ser juzgado por el Tribunal estatal o federal, esa protección es el Fuero Constitucional.

Por ejemplo, se puede inventar falsamente la comisión de un delito a un Diputado Federal, a un Senador, a un Secretario de Estado, a un Diputado Local, a un Gobernador en funciones, inclusive al mismo Presidente de la República; la Cámara de la que el diputado forma parte o el Congreso General de la República en su conjunto (Cámara de Diputados federal y Cámara de Senadores) en el caso de un supuesto delito cometido por el Presidente de la República, debe determinar que sea o no retirado ese Fuero, esa protección constitucional para que pueda ser juzgado en el Tribunal ordinario que corresponda.

No se puede hablar de una ‘protección a conveniencia’, y mucho menos de la protección a funcionarios de la izquierda política mexicana actual; por ejemplo los casos del Diputado Hidalguense Charrez que fue desaforado y se encuentra en juicio ante los Tribunales locales del Estado de Hidalgo; el ex funcionario capitalino René Bejarano, a quien hace algunos años se le retiró su fuero y enfrentó un proceso de diez meses en prisión preventiva, Godoy Toscano, a quien se le retiró el fuero y permanece prófugo de la Justicia, etcétera.

Se da el caso de los Presidentes municipales que no tienen fuero constitucional, y a pesar de eso nunca tienen procesos en su contra por actos gravísimos de corrupción.

En sentido estricto, no se habla de Fuero en el entendido de tener que enfrentar un Tribunal Especial; sólo es Fuero cuando se habla de delitos políticos, ante los cuales puede juzgar la Cámara de la que el Legislador forme parte, o el Congreso en su conjunto, tratándose del Presidente de la República si se trata de un Juicio Político. Son las dos figuras qué van concatenadas. Lo cual se suele confundir con la ‘Inmunidad Parlamentaria’, que se traduce en la protección legal frente a la libre expresión de las ideas en Tribuna al margen del desempeño del cargo político, (por ejemplo, cuando un Legislador Federal califica a algún ex Presidente con calificativos como ‘asesino’ o ‘usurpador’; esta opinión o expresión no puede ser objeto de una acción en su contra por daño moral, por difamación o por ‘falsa atribución de delito’; por ejemplo).

Al respecto, Becerra Bautista sostiene en su obra que, la Inmunidad Parlamentaria mexicana viene contemplada desde 1824 en la primera Constitución Política mexicana, y es una figura que se remonta desde el siglo XIV del Parlamento Británico, esto quiere decir que esta Inmunidad Parlamentaria, que es la base y sinónimo del Fuero Constitucional actual, es una figura mundialmente reconocida, no es exclusiva de México y mucho menos es una figura ‘inventada recientemente’. Cita dicho autor:

‘ – debe decirse que la Inmunidad Parlamentaria NO es un privilegio -‘ (un error en el que incurre la población en general e inclusive una percepción errónea del propio Presidente actual de México, al decir que el Fuero y la Inmunidad Parlamentaria es un ‘privilegio’)… -‘. No es un privilegio, sino una garantía o prerrogativa del parlamento, toda vez que sin ella, el poder legislativo carecería de independencia y autonomía. Si el constituyente privara a los miembros legislativos de esa inmunidad, no sería posible concebir un parlamento independiente en la discusión de las disposiciones legales que deben regir los destinos de un Pueblo, pues sus miembros, temerosos de incurrir en delitos, no emitirían sus opiniones con Libertad, lo que redundaría en perjuicio de la Sociedad y del Estado-‘.

Es cierto, esto significa que si a alguien lo pueden encarcelar por lo que diga o exprese, entonces no hay libertad de expresión en el Parlamento, ni de debate, ni de la intensidad con que este tenga que darse. Ahora bien, un ‘Privilegio’ tiene la cualidad de ser renunciable, se puede renunciar a él (es dado y uno decide si lo acepta o no, o si lo acepta y posteriormente lo renuncia). Una garantía o un derecho es irrenunciable, y el Fuero Constitucional es irrenunciable. Desde el momento en que el Funcionario accede al cargo popular, tiene esa protección, que no sólo ampara lo que debate en la tribuna en el ejercicio de su función pública por elección popular, sino para que no sean susceptibles de ser víctimas de invención de delitos.

Por ejemplo, si a un Senador, un grupo opositor o un periodista le inventa un supuesto delito, no lo podrían encarcelar directamente por esa simple afirmación o una denuncia, primero se tendría que solicitar el Juicio político para la procedencia del desafuero y una vez siendo otorgado el desafuero, el Ministerio Público correspondiente podría ejercitar la Acción penal que le compete en el caso.

Otro caso de ejemplificar si el Fuero Constitucional no existiera, sería si un legislador está promoviendo e iniciando una Iniciativa de Ley importantísima y polémica para el desarrollo del país, y tiene que acudir a la discusión parlamentaria de la misma, y en el camino al recinto es víctima de un choque vehicular o le inventan la comisión de cualquier delito y lo llevan detenido, y con esto lo sacan de la escena política y de la discusión de dicha iniciativa de ley, un año por lo menos.

Es muy importante la existencia de la Inmunidad Parlamentaria y/o el Fuero Constitucional, y en mí opinión personal, considero incluso un error y una irresponsabilidad retirar dicho Fuero.

Inclusive, valoro que el Presidente de la República, comete una equivocación muy importante al pretender retirarse a sí mismo su Fuero, toda vez que hasta sus mismos detractores y opositores políticos fácilmente pueden inventarle un delito, y sin Fuero podría incluso ser detenido y sacado de escena política, y se queda el Pueblo sin Presidente en automático, sin una revocación del mandato, sin una exigencia popular, con un delito inventado.

Como anécdota basta recordar que el propio Presidente de México actual, Andrés Manuel López Obrador, cuándo se desempeñaba en 2006 como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, siendo lo desaforaron con fines meramente políticos y tendenciosos, estuvieron a punto de encarcelarlo y de evitarle participar en la contienda por la Presidencia de 2006. Y si algo lo salvó fue el Fuero Constitucional que tenía, el Respaldo Popular y el oportuno Indulto del Presidente Nacional en turno.

Concluyó entonces, que No se tiene razón al plantear, o siquiera tratar de discutir someramente, la Desaparición del Fuero Constitucional en el Estado e Derecho Mexicano, lo que constituye un acto políticamente suicida el retirarse el Fuero, como también es un error establecer la posibilidad de la Revocación del Mandato obligatoria a mitad del sexenio presidencial.

⭕ Carpe Diem

Rodrigo González Enríquez

Abogado Postulante

 

 

-BECERRIL Bautista, José; ‘El Fuero Constitucional’; Editorial JUS, Colección de Estudios Jurídicos; México, 1945.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close