La Víctima a Luz de la Justicia Mexicana

Autor: Rodrigo González Enríquez.

La Cíctima a la luz de la Justicia

Por razones múltiples y principalmente a causa de la violencia, el número de víctimas en México ha ido incrementando con los años. Se tiene también, un número relativamente pequeño de víctimas a causa de los fenómenos naturales; en comparación con los números que arroja la actividad delictiva actual.

El fenómeno del delito en las ciudades y poblaciones de México se ha incrementado por factores múltiples, principalmente el económico. La búsqueda de los recursos económicos fáciles por parte de grupos delictivos aislados, como secuestradores y extorsionadores; así como por los grandes grupos que se han dedicado al trasiego y venta de narcóticos a través del Territorio mexicano. Ejemplo notable el de la lucha actual del Gobierno mexicano contra el robo y venta ilegal de hidrocarburos (Huachicoleros), así como las estrategias que se han venido implementando en los últimos días para ello.

Pero desafortunadamente tenemos también los casos de las víctimas de delitos por razón de género, generalmente mujeres con edades de estimación variables; el delito de mayor impacto en contra de las mujeres es el Feminicidio, que se tipifica como un Homicidio cometido en agravio de una mujer, por razón de género (llámese esta razón pasional, fines sexuales, o el aprovechamiento de la fuerza masculina biológicamente superior a la femenina) y actualmente con la recién modificación al artículo 22 Constitucional un delito grave que amerita como medida preventiva la Prisión durante la investigación criminal y el Juicio Penal correspondiente.

Múltiples factores han desencadenado esta violencia en contra de la mujer generando delitos diversos: feminicidios, violaciones, abuso sexual, trata de personas, la prostitución forzada, etcétera. Los gobiernos de los Estados que integran la Federación mexicana han tomado múltiples medidas y se siguen tomando, acorde a cómo estos delitos se van cometiendo, para la atención integral a las víctimas, su prevención y para tratar de generar una cultura educativa de respeto a los derechos de la Mujer.

La prevención también se busca desde la Secretaría de Educación Pública federal y las Secretarías de Educación locales, en los centros educativos con múltiples contenidos en horas clases, en los cuales se enseña a los alumnos la importancia del respeto a los derechos de los demás, y principalmente de las mujeres para evitar conductas nocivas que devienen, en un futuro, en la comisión de delitos.

Los niños, se vieron involucrados el año pasado, en rumores y tentativas de delitos de rapto y sustracción por personas ajenas a sus familias que buscan sustraer a los niños con fines lascivos, de trata de personas e inclusive de tráfico de órganos. Y también, como anteriormente se mencionó, el Gobierno tiene la obligación de dar tratamiento a todas las víctimas de delitos y de circunstancias que agravan y menoscaban su calidad de vida, incluyendo las víctimas de desastres naturales y también las víctimas de la extrema pobreza, así como las víctimas de la drogadicción y demás afecciones públicas.

Ante todas estas circunstancias que evidentemente afectan la vida pública, los gobiernos en sus tres niveles, tienen que valerse de la Victimología, para generar una cultura preventiva aplicada por la Administración pública misma. Como es de esperarse, esta prevención se imparte desde los niveles educativos, a través de los medios de difusión masivos, y también como una medida para atender a las personas que han sido Víctimas de algún delito o de algún siniestro en general.

El objetivo primordial del gobierno, es asegurar el bienestar de la población; es por ello que es el Gobierno, el encargado de dirigir la política de prevención contra la delincuencia, así como de prevención de siniestros. Todo esto es factible lograrlo a través de la ramificación de dicha prevención, es decir, crear áreas especializadas de prevención que contengan estas situaciones de afectación a los ciudadanos. El ejemplo más claro de prevención en casos donde la delincuencia no afecta, serían los organismos de Protección Civil y que en México están en manos de los Ayuntamientos y de los Gobiernos Estatales y Federal. La prevención de los sucesos generados voluntariamente y que devienen en hechos mayormente delictivos, se puede dividir en tres clases:

a) Prevención primaria: consistente en todas aquellas medidas de prevención que son dadas en las instancias más básicas de la vida del ciudadano, como lo son la familia y los centros escolares.

b) Prevención pasiva: se da cuando el ciudadano se encuentra expuesto infrecuente o frecuentemente a situaciones de riesgo. Esta prevención se da a través de numerosas dependencias que difunden la información entre los ciudadanos para la prevención de situaciones no deseadas y la prevención del delito. Se pueden considerar también todas aquellas campañas a través de los medios de comunicación donde se invita a la ciudadanía a hacer denuncia de todos aquellos hechos delictuosos de que tengan conocimiento y también se proporcionan medidas y consejos para evitar ser víctimas de delitos. Dentro de esta difusión también cabe la de medidas tendientes a evitar siniestros múltiples ajenos a la voluntad humana.

Esta prevención puede variar dependiendo de la región en que se difunda, por ejemplo: no es lo mismo la prevención ante un siniestro que se proporciona a los pobladores de todos aquellos asentamientos cercanos a un volcán; que la prevención dada a los ciudadanos de un puerto que se prepara para recibir la llegada de un huracán.

La prevención varía en cuanto a región y también puede ser temática, puesto que en el caso de la prevención contra los delitos, no es lo mismo la prevención que se da a los estudiantes de niveles básicos por ejemplo, recomendar medidas para prevenir ser robados o caer en drogas y vicios; que la prevención dada a estudiantes de niveles superiores y trabajadores para que se prevengan en delitos que afectan su esfera jurídica por razón de su edad y que implica delitos relacionados con el dinero y las propiedades a las que ahora dichas personas ya tienen acceso por razón de tener más edad; por ejemplo, la prevención para contrarrestar la extorsión, el secuestro, la violación, los delitos patrimoniales, etcétera.

c) Prevención activa: este conjunto de medidas preventivas se da cuando la situación no deseada o el siniestro se encuentran latentes, es decir, cuando una persona o un grupo de personas han sido víctimas del delito o del siniestro y se debe de activar un protocolo para evitar que la situación crezca o se agrave. Este protocolo Generalmente lo activa la Autoridad investigadora del delito, o es ordenado por la Autoridad jurisdiccional. Son medidas tendientes a atender a las víctimas. Y en el caso de los siniestros, son todos aquellos planes que aplican las unidades de protección civil y en caso de ser un desastre de magnitud mayor, el Ejército mexicano, como lo es el plan DN-III.

La prevención debe contemplar definitivamente el papel de la víctima como eje central en su despliegue. No se puede concebir una prevención, sin tener a la víctima y a las posibles o potenciales víctimas contempladas en ella.

El núcleo de la prevención y de las medidas a tomar radica en la manera en que suceden los hechos o siniestros, es decir, saber conocer la mecánica con que dichas situaciones indeseadas ocurren, y para esto se tiene que estudiar al sujeto activo y pasivo para determinar precisamente cuáles son los factores potenciales de generar una víctima e incluso un victimario.

En este contexto se deben de identificar y deben de ser los puntos a señalar en las campañas preventivas. Un ejemplo sería la violación en transporte público: las medidas de prevención deben de estar enfocadas a señalar los puntos de riesgo, recomendar la elección de unidades de transporte solicitadas por aplicaciones y plataformas virtuales (Uber, por ejemplo), fomentar la cultura de compartir la ubicación GPS al iniciar uno de estos trayectos, y en general, al abordar cualquier transporte público en especial los taxis o colectivos, etcétera.

Existe una teoría por la cual se pueden desprender múltiples medidas de prevención esta teoría se llama ‘De la oportunidad’, la cual establece que para que ocurra una situación de riesgo o un comportamiento delictivo deben de aparecer tres elementos: el potencial delincuente, una potencial víctima y una ausencia de control. Algunos teóricos critican la excesiva aplicación de medidas tendientes a la protección de las víctimas puesto que se incurre en la limitación de las libertades humanas. Es decir, ante una ola de delincuencia no es posible aceptar y asimilar que la medida para evitar ser víctima potencial, sea evitar salir en la noche. Los críticos afirman que se deben de endurecer las medidas contra los potenciales delincuentes, precisamente y en este ejemplo, para que las personas puedan salir a cualquier hora de su domicilio sin temor alguno de ser víctimas de un delito.

México debe concentrar sus esfuerzos en dar una atención integral y un tratamiento que permita prevenir, atender y reparar en la medida de lo posible los daños, en las víctimas de toda clase, sean por delitos o por las circunstancias naturales y fortuitas (incluyendo los accidentes vehiculares y urbanos) que se han mencionado. Y así también se debe de generar una cultura colectiva para el respeto a los derechos de los demás, el fortalecimiento específico de los derechos de la Mujer y la cultura del Ciudadano participativo que ayude y apoye a la víctima, sea de cualquier clase en sus necesidades y la integración de programas federales, locales y municipales para ello. Cómo se está desarrollando poco a poco, de acuerdo a esta sociedad mexicana tan cambiante.

Existiendo una estrecha cooperación entre los diferentes órdenes de Gobierno y más aún, generándose una conciencia colectiva y una educación, por la cual los ciudadanos se sustenten entre ellos mismos y se enseñe desde las primeras etapas educativas y principalmente, desde el seno familiar, el respeto a los demás y la importancia de la ayuda a los semejantes dentro de una sociedad. Si los accidentes y hechos fortuitos no pueden evitarse del todo, puede haber una Cultura de prevención y apoyo a la víctima desde casa, llegando hasta las esferas gubernamentales.

Aunado de que al momento de publicar éste artículo, se ha autorizado la creación de la Guardia Nacional con la inclusión de su mando NO militar, siendo esto una coyuntura para los derechos humanos universales y constitucionales de los ciudadanos, las personas y las víctimas, su aplicación debe de estar ultra verificada por las instancias civiles, gubernamentales y judiciales para su mejor adaptación y aplicación para combatir la violencia, delincuencia y criminalidad que hay en demasía en nuestro País.

 

⭕ Carpe Diem

Rodrigo González Enríquez

Abogado Postulante

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