Ford: Modelo para los Nazis

Autor: BS Gestoría Profesional

ford y hitler

Después de haber pasado una crisis, -no tan grave como la del `29 -pero complicada al fin-, me llego a mis manos una investigación referente al “Ford Nazi de los Alemanes”, no lo podía creer, sabia de los Volkswagen bastión del pueblo Alemán, el Rolls Royce del Führer, pero ¿un Ford Nazi? Lo tenía que investigar.

Henry Ford y Hitler se admiraron mutuamente, y se coligaron financiera, operativa e ideológicamente para llevar adelante varias actividades en conjunto. Ford fue condecorado por el Estado Alemán Nazi en 1938, recibiendo la Gran Cruz del Águila Alemana, la mayor condecoración que pudiera recibir un extranjero.

Henry Ford - German Cross 1938

El judío internacional” es un libro del empresario estadounidense Henry Ford publicado por primera vez en 1920, que tuvo gran infuencia en la expansión mundial del antisemitismo, y en particular en la formación de la ideología nazi.

El libro fue publicado en 1920 bajo el título completo de “The international jew: the world’s foremost problem (El judío internacional: el primer problema del mundo), por “The Dearborn Independent“, un semanario antisemita de derecha política dirigido por el secretario privado de Ford, Ernest G. Liebold. El periódico había publicado también, y difundido ampliamente en los Estados Unidos, “Los protocolos de los sabios de Sion“, elaborados por la policía secreta rusa a finales del siglo XIX y que últimamente se volvió el medio para propagar estas emisiones tóxicas sobre los objetivos judíos de controlar el mundo.

Es un extenso libro publicado en cuatro volúmenes, traducido a dieciseis idiomas, entre ellos el idioma alemán, que tuvo una gran aceptación y fue ampliamente distribuido entre los seguidores nazis de Alemania, y en especial Adolf Hitler, quien lo utilizó como una de sus fuentes para escribir “Mi lucha“, donde cita textualmente partes del mismo, constituyéndose Ford en el único americano citado por Hitler en su obra.

 

La influencia de esta obra es incalculable, después de todo, Ford, –el padre del modelo de autos T-, era un héroe folclórico norteamericano que había dado al hombre común la posibilidad de tener su auto; el fundador de una dinastía automovilística fue el arquetipo del industrial del siglo XX y revolucionó el sistema de producción; con sueños de inventor y que ya entonces despuntaba su Despotismo, acidez y contradicción, tan testarudo y soberbio como depresivo, Henry Ford es el origen y genio de la más ilustre dinastía de los fabricantes de automóviles.

HENRY FORDjpg

Pero, ¿Cómo era esto posible? ¿Qué origen tiene? Ford nació en 1863 en una familia inglés protestante, esta filiación religiosa es crucial: sólo una moral como la puritana pudo engendrar a un empresario que hizo del trabajo y las privaciones la savia energizante de su vida; hombre delgado, tez blanca, de ojos verdes y pelo revuelto, con un rostro de corsario marcado a hachazos como si lo hubieran modelado de prisa para echarlo pronto al mundo, su gran sueño era desarrollar un coche que facilitase la tarea del granjero, -“no debe tener más cilindros que las ubres de una vaca”-, decía con su voz lenta y monótona, como la de un cura recitando el latín; fue justo en la cocina de su casa, en el hogar natal de Dearborn, en Michigan, el primer motor fabricado por Henry de cuatro cilindros, era el prototipo del Ford T, aquel modelo tosco y desproporcionado, con los bigotes de fierro al volante y la bocina ahogada, ese auto lo convirtió en el arquetipo del industrial del siglo XX.

 

La clave del éxito fue una de las genialidades de Ford, reconocidas aún por quienes repudiaban su antisemitismo visceral: la línea de producción, todo se basó en emplear la cadena de montaje en un taller, con lo que el vehículo iba armándose de a poco, circulando por una cinta mecánica. Ese ardid aceleró los tiempos de fabricación y revolucionó la economía: en 1912, se necesitaban 12 horas para ensamblar un Ford T. El nuevo método requería 90 minutos. En 1914, las ventas pasaron de 78.000 autos a 250.000. Sagaz, Ford mostró un dulce a sus obreros elevando los salarios de $2,50 dólares la hora al doble e instauró un sistema laboral por el que cada trabajador cumplía sólo una función. Aunque al principio su gente lo amaba, fue el iniciador sin escrúpulos de la división del trabajo en el taller. Durante esos inicios, era el héroe de la prensa, el prototipo del self made man, y todos perdonaban el culto a su persona.

Pero sólo era la primera etapa de una locura al principio genial y que culminó en la devastación, muy similar y casi idéntica que la de Hitler; fue un pacifista en las dos guerras mundiales, en la Primera, quiso que los soldados se declararan en huelga en las trincheras, desolado por su fracaso, culpó a la Banca Morgan y a la avaricia de los judíos por el estallido de la contienda.

En su cabeza, el judío era –con su cosmopolitismo y sus préstamos monetarios– el villano de los radioteatros del capitalismo estadounidense. Por lo que esa fobia lo llevó a comprar el diario Dearborn Independent para convertirlo en una cloaca antisemita en 1919 y luego se explayó más en su autobiografía “Mi Vida y mi Obra“, para completar la saga de odio con “El Judío Internacional”, el libro apreciado por Hitler.

Henry Ford repitió su prejuicio antisemita en la Segunda Guerra: tomaba como un mandato divino que Hitler pudiera liquidar a los judíos. La prensa lo fusiló: el The New York Times lo tildó de fascista industrial, “el Mussolini de Detroit”, y sobraban argumentos. Los judíos eran para él un quiste en el estómago: no sólo estaba convencido de que tuvieron que ver con el asesinato de Abraham Lincoln. Su racismo penetró hasta en la médula de la compañía. Nunca dejes que el señor Ford te vea usando bronce, es un metal judío, le dijo un operario veterano a otro recién ingresado. El capataz William Klamm confirmaría luego que era una norma no admitir judíos en el taller de la Fabrica Ford.

El 8 de abril de 1947, Ford murió en su casa. El fin tuvo la tristeza que tienen las culpas: lo sobrevivió un imperio insostenible.

Estos son actos, hechos, declaraciones y afirmaciones de un hombre que en 1922 era considerado como un candidato serio a la presidencia de los Estados Unidos de América {deja vú Donald Trump en 2016}.

Después del ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, en 1942, Ford intentó detener la distribución del libro pero en los hechos el mismo continuó siendo difundido y seguirá hasta el fin de los tiempos de xenofobia y antisemitismo.

Es importante conocer esta historia, sencillamente porque las palabras matan.

⭕ Carpe Diem

~BS GESTORÍA PROFESIONAL~

Profesionales en Regularización del Patrimonio

1 comentario en “Ford: Modelo para los Nazis

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